Me parece un comentario muy bien trazado.
Sin embargo, lo considero un poco superado por una generalización de lo que llaman «atención al cliente» con puestos y cargos desempeñados por personal de una empresa, funcionarios públicos o simples particulares, cuya realidad es dramática, pues la atención al cliente se ha convertido en una carga y no, como era su origen, un modo de facilitar las gestiones de los ciudadanos o de los clientes.
CUANDO ANTES LLAMABAS A LOS SERVICIOS DE ATENCIÓN AL CLIENTE, ENCONTRABAS UNA PERSONA ATENTA QUE TE ESCUCHABA Y EXPLICABA LO QUE EL QUE UTILIZABA EL SERVICIO QUERÍA SABER O GESTIONAR. Ahora la atención al cliente supone encontrarte con una voz grabada que lógicamente no puede entrar en matices, sino simplemente darte respuestas de carácter general que apenas te ayudan. Por si fuera poco con la llamada lo más que consigues es que te den una cita para el día que le venga bien al empleado o al funcionario y no a ti, e, incluso, aunque vivas al lado de la Oficina Pública o empresarial en la que has de resolver la cuestión que te digan que tienes que ir a otra dirección a veces muy alejada. En fin, creo que la atención al cliente no ha sido nunca tan nefasta y, a veces, casi insultante.
Debo aclarar que en ningún caso me refiero a las personas que, a veces atienden la llamada, pero sí a los inconvenientes de que la conteste alguna » inteligencia artificial»