homologación de proveedores: principios de feigenbaum (y II)
Cuando hablamos de calidad, no como un simple eslogan, sino como parte de la cultura empresarial, inevitablemente hemos de hacer referencia a Armand V. Feigenbaum, ingeniero industrial estadounidense que cambió sustancialmente la forma en que las empresas entendían la calidad, proponiendo una visión sistémica y transversal que hoy sigue siendo la base de los sistemas de gestión más exigentes. Este autor acuñó el concepto de calidad total, que podemos definir como la «gestión de la calidad que aborda todos los ámbitos, los clientes (externos e internos) y los stakeholders de la empresa de forma equilibrada, normalizada y estandarizada, con el objeto de atender sus demandas, necesidades y expectativas para lograr que perciban algo más por aquello que están entregando o pagando«.
Feigenbaum no se conformó con el control de calidad tradicional. En su obra Total Quality Control, publicada en 1951, determinó que la calidad es una responsabilidad compartida por todos los departamentos, procesos y personas dentro de la empresa y que no es una tarea técnica ni del equipo de inspección, sino una forma de pensar, decidir y actuar que ha de formar parte de la cultura y la estrategia empresarial.
Así, Feigenbaum formuló seis principios inevitables que se han de cumplir cuando se habla de calidad total:
- La calidad es responsabilidad de toda la empresa
No es tarea exclusiva del área técnica. Todos, desde la dirección hasta el operario, influyen en el resultado final
- La calidad requiere un sistema total
Todos los procesos están interconectados y deben gestionarse de forma integrada
- La calidad debe medirse en términos económicos
Invertir en calidad reduce costes a largo plazo
- La calidad se construye desde el diseño
No se inspecciona al final, se incorpora desde el inicio
- La mejora continua es esencial
La calidad es un proceso dinámico, no un estado fijo
- La calidad está orientada al cliente
Las expectativas del cliente son el criterio definitivo
La homologación de proveedores es uno de los escenarios donde los principios de Feigenbaum se aplican con mayor claridad. No se trata simplemente de verificar certificados o cumplir con requisitos técnicos, se trata de un proceso que exige:
- Responsabilidad compartida
Todos los departamentos implicados deben participar en la evaluación y el seguimiento
- Sistema total
La homologación debe integrarse en el sistema de gestión de calidad, no puede ser un procedimiento aislado
- Visión económica
Un proveedor homologado reduce riesgos, evita reprocesos y mejora la eficiencia
- Diseño desde el origen
La calidad del proveedor debe estar presente desde la selección inicial
- Mejora continua
La homologación exige reevaluaciones periódicas y retroalimentación constante
- Orientación al cliente
El proveedor debe contribuir a que el producto final cumpla las expectativas del cliente
Integrar la homologación de proveedores dentro de un sistema de calidad total implica asumir que la calidad no es un departamento, sino una estrategia que exige revisar y optimizar continuamente los procesos de homologación, adaptándolos a los cambios del mercado y a las exigencias del cliente.
Bajo estas premisas, los principios de Feigenbaum no son un marco teórico, sino una guía para construir una cadena de valor robusta, flexible y alineada con el propósito de la empresa. La calidad total, entendida como una gestión equilibrada y estandarizada que atiende a todos los públicos internos y externos se convierte en el hilo conductor que une estrategia, operación y experiencia del cliente.
No olvidemos que la NO calidad (coste añadido relacionado con la calidad y su gestión, que se genera por no cumplir de forma equilibrada, normalizada y estandarizada con las demandas, necesidades y expectativas de los clientes, externos e internos, y los stakeholders de la empresa) puede llegar a representar entre un 20 % y un 35 % de los gastos generados por los departamentos afectados, lo que a su vez repercute en una pérdida de oportunidad y de beneficios para la empresa.
Imagen: Momo Marrero

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