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cadena de suministros, factor determinante de la competitividad

La cadena de suministros (supply chain, en su expresión inglesa) es un concepto decisivo en gestión empresarial y determina la competitividad de una empresa en un mercado. Podríamos definirla como el “conjunto de procesos y actividades que sigue un producto desde su diseño hasta su entrega al cliente final, lo que incluye la planificación, ejecución y control de todas las actividades relacionadas con el flujo de materiales e información, desde la compra de insumos, su manufactura o transformación, la logística, almacenamiento y entrega al cliente. Requiere de la colaboración y buenas prácticas de toda la red formada por proveedores, fabricantes, distribuidores, minoristas y consumidores, con el único fin de generar un proceso eficaz y eficiente que aporte valor en cada etapa del flujo.”

Estos son los elementos que componen la cadena de suministros:

  1. Proveedor de insumos. Primer eslabón de la cadena, encargado de suministrar los materiales necesarios para la producción.
  2. Fabricación. Segundo eslabón de la cadena, responsable de la manufactura y transformación de las materias primas en un producto final listo. En algunos procesos existe un eslabón complementario e intermedio responsable del ensamblaje de los distintos componentes que conforman el producto final.
  3. Logística. Tercer eslabón de la cadena, centrado en la retirada y entrega del producto al almacén intermedio o final, según los procesos establecidos.
  4. Almacenamiento. Cuarto eslabón de la cadena, centrado en el almacenamiento del producto final antes de ser distribuido.
  5. Distribución. Quinto eslabón de la cadena, que se ocupa del movimiento de los productos desde el almacén hasta los puntos de venta, lo que incluye el transporte y la logística.
  6. Minorista. Sexto eslabón de la cadena, cuyo fin es la venta y entrega del producto al cliente final.
  7. Consumidor final. Séptimo y último eslabón de la cadena, formado por las personas físicas o jurídicas que compran y usan los productos.

Para que una cadena de suministros sea eficaz y eficiente y se convierta en un factor competitivo y diferencial, deben darse las circunstancias siguientes:

  1. Integración de procesos. Ha de concebirse como un proceso integral, desde el aprovisionamiento hasta la distribución final.
  2. Flujo bidireccional. Ha de producirse tanto en la gestión de insumos como en la información que se transmite entre los diferentes eslabones.
  3. Orientación al cliente. Ha de estar centrada en el concepto customer centric, lo que implica el desarrollo e implantación de una cultura empresarial en la que estén alineados los productos y servicios con los deseos y necesidades de los clientes.
  4. Flexibilidad. Ha de ser capaz de adaptarse a posibles cambios en la demanda, a las condiciones del mercado y las circunstancias que lo envuelven.
  5. Optimización. Ha de estar concebida de forma que permita una mejora constante y creciente centrada en la optimización, con procesos y procedimientos eficaces y eficientes.

Para que se produzcan las cinco situaciones anteriores es necesario que la cadena de suministros contemple detallada y documentadamente lo siguiente:

  1.  La planificación, que implica la previsión de la demanda y la programación de los recursos necesarios y suficientes para atenderla.
  2.  El aprovisionamiento, que conlleva el análisis exhaustivo de la compra de los insumos necesarios para la manufactura y ensamblaje del producto.
  3.  La producción y manufactura, que comprende la transformación de la materia prima en productos acabados.
  4.  La preparación de pedidos, que incluye la gestión de inventarios y el picking, lo que a su vez conlleva la selección y recogida del producto desde un almacén o centro de distribución para cumplir con los pedidos de los clientes.
  5.  La distribución, que engloba el transporte y la logística necesarias para llevar el producto hasta el punto de venta o hasta el consumidor.
  6.  La logística inversa, que se refiere a la gestión del servicio posventa, incluyendo las posibles devoluciones o las “no conformidades” de los productos.

Como se puede inferir de todo lo expuesto, la cadena de suministros es crucial en la gestión de una empresa y una ventaja que permite competir con éxito en el mercado. Además, su correcta planificación mejora la eficiencia operativa y la satisfacción del cliente, y, en consecuencia, su fidelización.

Imagen: Momo Marrero

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