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síndrome de la hoja en blanco

Afrontar la pureza de una hoja en blanco (sea física o digital) es una auténtica hazaña, un acto casi heroico que produce pánico, genera tensión y deviene no pocas veces en impotencia y frustración. El síndrome de la hoja en blanco lo hemos sufrido más de una vez quienes afrontamos la creatividad en cualquiera de sus expresiones y afecta a todos por igual, a los genios, los talentosos o los ”obreros” del proceso creativo.

Todo proceso creativo (incluso en el ámbito de las matemáticas, la gestión y tantas otras disciplinas no necesariamente asociadas a las bellas artes) comienza cuando afrontamos la dulce, desesperante y adictiva tiranía de la hoja en blanco: un infinito espacio que hay que rellenar de contenido, que se debe ajustar a una estructura, unos conceptos y que por lo general responde a un porqué.

La nada más absoluta nos planta cara, nos desafía, nos provoca, nos irrita, pero también nos seduce hasta provocarnos un incomparable placer que hemos de afrontar desde el vacío para adentrarnos en un oscuro y lúgubre espacio como destino, el del conocimiento, que a veces huye de nosotros como una luciérnaga, alejándose hasta perderla de vista. La hoja en blanco se muestra esquiva, distante, sombría, apocalíptica, pero no podemos despegar de ella la mirada porque la necesitamos y la deseamos.

Curiosamente, cuando comparto esta reflexión con otros compañeros o compañeras de profesión descubro que todos sentimos que solo nos pasa a nosotros (¿no es así, Natalia?), lo que nos convierte en comunes y mortales.

Para no sucumbir al desánimo hemos de ser disciplinados y metódicos, debemos formarnos, informarnos, documentarnos, ser constantes, implantar un proceso de escritura y tratar con desdén a los hados e ignorar la inspiración, que si existe a mí me esquiva.

Para evitar este síndrome debemos establecer una disciplina basada en:

  • Leer mucho
  • Documentarse sobre los temas a tratar
  • Tener constancia
  •  Implantar un proceso de escritura
  • Ignorar a los hados y la llamada inspiración

También es recomendable adoptar un método. El mío es el siguiente y lo utilizo indistintamente para escribir o diseñar:

  1. Leer detenidamente el briefing
  2. Aplicar alguna técnica para generar ideas
  3. Desarrollar un mapa mental
  4. Desarrollar la estructura
  5. Determinar las palabras clave
  6. Desarrollar el contenido
  7. Corregir
  8. Aprobar

A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que el secreto está en sentarse y empezar a trabajar y, para hacerlo, recurro a alguna de estas tres técnicas para generar ideas (a las que hacía referencia en el punto 2 de mi método personal):

  • Brainstorming

Es una técnica, generalmente grupal, que propicia la generación de ideas o soluciones a problemas planteados. Las claves para aplicar éste método son:

  1. Pensar libremente y sin prejuicios
  2. Eliminar el juicio crítico o de valor
  3. Determinar una cantidad mínima y numerosa de opciones
  4. Conjugar opciones mixtas, donde se entremezclen las distintas ideas
  • Brainwriting

Técnica similar al brainstorming, con la salvedad de que las ideas desde el primer momento son escritas, antes de exponerlas. Al igual que en la técnica anterior, todas las ideas tienen el mismo valor por muy descabelladas que parezcan.

  • Redefinición del problema

Replantear el problema e incluso la pregunta nos permite obtener diferentes perspectivas que pueden contribuir a darnos una visión original que nos lleve a desencallar el problema. Esta técnica es especialmente recomendable cuando se buscan soluciones singulares.

Si siento que el resultado final no es el adecuado planteo diferentes variantes y exploro nuevas posibilidades, aplicando en cada caso el mismo método. Cuando obtengo distintas alternativas que me convencen, se las muestro a personas de mi absoluta confianza para conocer su opinión y, por lo general y con matices, tiendo a quedarme con la primera opción pero mejorada.

3 Respuestas a “síndrome de la hoja en blanco”

  1. Francisco Gavilán

    Si bien es muy conocido este síndrome en el caso de los escritores literarios o ensayistas, es gratificante constatar que el fenómeno, siendo extensible a muchos otros ámbitos donde se manifiestan problemas, pueden perseguirse soluciones con la metodología del libre asociacionismo que describe el autor
    Francisco Gavilán

    Responder
  2. Miguel Angel

    Como, sobre lo de la hoja en blanco ya se ha escrito mucho, más que aportar algo en relación al comentario de Momo, dedico este espacio a saludarle, encantado también de poder aprovechar la ocasión 1)para saludar a mi buen amigo Paco Gavilán y 2) para iniciar, sin el menor problema ni plan previsto, una hoja en blanco.

    Responder

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