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la visión “end to end” y su importancia en la gestión estratégica de las empresas

Para lograr que una empresa funcione con garantías y determinar su capacidad de mejora es imprescindible tener una visión end to end, es decir, una visión integral de cada uno de los departamentos y de cada uno de los procesos, en los que se ha de fijar un resultado y unos objetivos en base a los costes, calidad y tiempos deseados. Cada uno de estos procedimientos estandarizados está concatenado con otro y este, a su vez, estará ligado a un tercero y así sucesivamente hasta que el producto o servicio esté a disposición del cliente.

Podríamos definir la visión end to end como la perspectiva global de principio al fin que una empresa ha de tener de todos sus procesos, para garantizar el cumplimiento de sus objetivos; una visión que ha de ser mensurable, interpretable, fácil y asequible.

Disponer de esta visión end to end (e2e) permite la optimización de todos los departamentos, los procesos y los recursos, evitando los sobrecostes o las estructuras y gastos innecesarios, así como las deficiencias totales o parciales que pueda haber en ciertos sistemas. Además ayuda a obtener una perspectiva analítica de la empresa que facilita la detección de márgenes de mejora y la optimización de la propia estructura y de sus recursos.

Para implantar una estrategia end to end con éxito hemos de involucrar a cada una de las personas implicadas, explicándoles el motivo y la conveniencia de su implantación; indicándoles que la fiscalización de los procesos y de quienes intervienen en ellos no se debe a la falta de confianza sino a la mejora constante; y haciéndoles saber que su participación es imprescindible y que la calidad de su trabajo mejorará notablemente y, con ello, el grado de satisfacción de las partes.

Todos y cada uno de los departamentos y de los recursos humanos y materiales han de estar implicados y alineados con la estrategia, como eslabones de una cadena, creando un principio y un fin. Para garantizar el éxito de la implantación y la consecución de los objetivos, de forma complementaria se hace necesaria la puesta en marcha de un plan de comunicación interna que genere un flujo de información bidireccional en beneficio común. Ello permitirá conocer el potencial de mejora individual y colectiva y fomentar el sentido de pertenencia en la organización.


Imagen: Momo Marrero

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