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huella digital

Todas las personas que transitan en el entorno digital dejan un rastro asociado a sus opiniones, gustos, aficiones, hábitos… y la suma de todos ellos conforma su huella digital, que no es otra cosa que el rastro que dejamos en el entorno digital cuando navegamos en él, a partir del cual se configura un perfil que define quiénes y cómo somos.

Así, podemos afirmar que la huella digital es la historia que diariamente es escrita por nosotros o terceras personas, en base a la acumulación de interacciones, transacciones, hábitos y consumos y que puede ser analizada con el objeto de determinar nuestro “YO” virtual.

Nuestra huella digital está conformada por:

  • La navegación web: Diariamente visitamos sitios web de consulta, de ocio, de información, de compras… Todos esos sitios web tienen instaladas cookies, que son unos pequeños pero importantes archivos de datos que se envían al navegador del usuario o equipo con el fin de identificarlo o diferenciarlo de otros, al acceder o almacenar información sobre sus hábitos de navegación. El acceso a esta información permite al sitio web ofrecer el contenido más adecuado a los hábitos de cada usuario, optimizando así su visita.
  • Las publicaciones en las redes sociales: Todos los comentarios, publicaciones, imágenes, vídeos, interacciones, “me gusta”… en redes sociales dejan un registro, un rastro que informa, que “habla” de nosotros.

La huella digital puede ser utilizada por las empresas para determinar los hábitos de consumo de un usuario, con el objeto de ofrecerle un producto o servicio que potencialmente demanda o demandará. También se utiliza en los procesos de selección de personal para determinar si el perfil del demandante se adecua a las necesidades del ofertante, quien preferirá a los candidatos con una huella digital positiva.


Imagen: Momo Marrero

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