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puerto de la cruz esboza una sonrisa

El pasado 4 de mayo tuve la oportunidad de acudir a la rueda de prensa y posterior presentación del plan de marketing y reposicionamiento de Puerto de la Cruz en el Centro de Congresos, en el Parque Taoro. Como era de esperar la cita congregó a un numeroso público no sólo del sector turístico sino también habitantes del municipio, empresarios y profesionales no necesariamente relacionados con el gremio. Ninguno salió defraudado del evento.

Hay que resaltar que con anterioridad a este acontecimiento todas las fuerzas políticas con representación en el ayuntamiento portuense y el Cabildo de Tenerife habían suscrito un acuerdo para la financiación y ejecución del Parque Marítimo y Puerto Pesquero, Deportivo, Comercial y Turístico. Actos como éste, de responsabilidad política, en los que prima el interés de la ciudad y de la ciudadanía, han de servir de ejemplo especialmente en la situación actual de nuestro país: ¡que cunda el ejemplo!

Sobre lo acontecido durante la presentación debo decir que me gustó lo que allí se expuso y cómo se ha enfocado la estrategia, pero por encima de todo me alegró enormemente el hecho de que exista un Plan, una estrategia que marque la ruta y los tiempos a seguir. Podremos estar de acuerdo en mayor o menor medida con las propuestas, pero todos y cada uno de nosotros, ciudadanos, profesionales y empresarios deberíamos hacer nuestro este Plan y colaborar en su ejecución, participar activamente en su desarrollo y defenderlo como propio, pues de él depende nuestro futuro como destino turístico.

Supongo que algunos desearían que este texto fuera el inicio de una acalorada polémica o de un ejercicio de disensión, pero lo cierto es que no hay motivos ni ánimo; sólo hay ilusión y ganas de ayudar y mi único interés es el de aportar un pequeño grano de arena en esta labor.

A lo expuesto en la presentación tal vez añadiría la opción de potenciar el turismo familiar y el turismo de salud, así como un refuerzo de la presencia del destino en mercados emisores tradicionales como los países nórdicos y algún emergente con conectividad aérea. Así se lo he expresado a los responsables.

Ahora llega el momento de ejecutar, comunicar (tal vez sea éste un aspecto a potenciar) y medir los resultados, lo que nos permitirá pivotar el modelo y la estrategia para conseguir los objetivos deseados.

En relación al proyecto del Parque Marítimo y Puerto Pesquero, Deportivo, Comercial y Turístico (deberíamos ir pensando en un acrónimo o en un nombre, para evitar este infinito “palabro”), obra del arquitecto Martín Menis y Teno Ingenieros, sólo puedo decir que me gustó muchísimo y que sin duda se convertirá en una obra emblemática, como lo es en la actualidad el Lago Martiánez, y en un punto de interés turístico a su misma altura, o incluso a la del Jardín Botánico o el Loro Parque.

Me gusta el concepto, las formas, los materiales y especialmente me gusta que se construya en Puerto de la Cruz. Particularmente atractiva me ha resultado la recuperación del concepto del mercado de las flores, que me recuerda a mi infancia, cuando mi hermana y yo acudíamos con mi madre cada sábado al antiguo mercado situado en la actual plaza de Europa, en el que los lugareños nos mezclábamos con los turistas. Me gusta la recuperación del mar para el ocio activo y el espacio destinado a acciones culturales y lúdicas, que la ciudad tanto necesita.

Esta obra ha de ser vista como un medio, no como un fin, ni una meta. Su inauguración ha de ser la fecha que nos marquemos como objetivo para que el destino sea competitivo, reconocido, demandado y sugerido. Pero no puede ser entendido como una meta en sí mismo, sino como el final simbólico de un proceso largo, duro, laborioso, a veces incluso ingrato, que nos lleve al relanzamiento y posicionamiento del destino como un referente para su nicho de mercado.

Ahora nos toca actuar a nosotros, a la ciudadanía, a los empresarios. Si los políticos quisieron y pudieron, nosotros también. Todo lo anterior no tiene sentido si la planta alojativa no se renueva y se mejora, si el comercio no se actualiza y la restauración no sigue su fase de crecimiento y desarrollo continuado.

En los últimos días y por diversos motivos he tenido la oportunidad de conocer de cerca algunos ejemplos de renovación, notables casos de éxito que junto a otros han de servir como modelo y estímulo: el Hotel Sol Costa Atlantis, ejemplo de renovación y de éxito de comercialización; el Hotel El Tope, una magnífica renovación que le da un plus de calidad; o el Hotel Tigaiga, con su sobresaliente gestión, renovación y apuesta decidida por el destino con la incorporación de un nuevo complejo y la elevada calidad de su oferta gastronómica, altamente recomendable, dicho sea de paso.

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Imagen: Fernando Menis Arquitecto ©

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